Dejé la máquina de escribir en busca de un nuevo objetivo, de un nuevo horizonte que me inspire para componer y seguir. Días y días pasé sentada en frente del anaranjado ocaso para no permitirme recordar nada, absolutamente nada. Me gustaría que mi cabeza tenga un botón de "restart", así dejando todas las penas y malestares atrás.
Pero no... para nada, porque gracias a todo eso, a la porquería que puede llegar a ser el mundohoy estoy más fuerte que nunca.
Luchadora sin armas, solamente con el torso semi-desnudo para enfrentar a cualquier cosa que me quiera atravesar. Hoy admito que volví a tropezar con aquello que una vez pensé que eran obstáculos temporarios. Destrozando mi esperanza y confianza, apuñalando en mí la fe de creer, sigo de pie aunque las lágrimas caigan por mi rostro volviendo mi piel en frágil cristal. 
Río y lloro cuando me acuerdo de esas tres palabras que son tan falsas como billete de siete pesos: Vos y yo.
¿Fue un error haber vuelto a creer? ¿Cómo sé yo que no va a volver a pasar? Un manual de instrucciones de cómo funciona tu corazón o una guía con consejos sobre cómo tengo que tratarte para no perderte. No, dejate de joder. 
¿Cómo es que te sigo recordando y no olvido todas esas mentiras que me hacías vivir y sentir? ¿Cuánto más tengo que esperar para que el reloj de arena termine su recorrido así puedo quedarme congelada en el tiempo, dejando que mis heridas paren de sangrar y al fin sanen?
No me digas que sentir, no me digas a quién curar. Ya no sos bienvenido en mí.
No importa, ya voy a encontrar a alguien como vos. No te deseo nada más que lo mejor, lo único que ruego es que no me olvides, porque yo jamás te olvidaré. Sé que el amor a veces perdura y que otras veces duele. 
El tiempo se nos pasó volando... sin vernos las caras, sin sentir el calor de la piel cuando se rozan entre sí. No importa, para mí no está terminado, pero ya encontraré a alguien cuyas palabras que salen de su boca sean tan puras como el agua, que cada acto que haga para conmigo se sienta como si volviera a nacer, si volviera a vivir... alguien que al fin pueda darme lo que vos, desgraciadamente, no pudiste. 
Ya no me podés decir que sentir, no me podés decir a quién curar. Aprendí a hacer las cosas sola y ahora es mi turno de despedirme, diciéndote adiós; y nos volveremos a encontrar.